LENON

 

 

Hola, ¿Qué tal?

Me llamo Nuria y vivo en Trapagaran (Bizkaia). Desde niña he sido muy "animalera" y en casa siempre hemos tenido perro, gato, pájaro ...

Cuando éramos novios, mi marido me hizo el mejor regalo que me ha hecho jamás:  mi perrita "Laski", un cachorro de pastor vasco, precioso, que crié con biberón. Catorce años y medio después, ya casados, la ley de la vida se impuso, y mi pequeña Laski cruzó el Arco Iris. Todavía me emociono cuando lo recuerdo, porque fue uno de los peores momentos de mi vida.

Lo pasamos tan mal, que ni se nos pasó por la cabeza tener otro perro.  Pero a medida que pasaba el tiempo sentía más la necesidad de tener otro peludito en casa. Cada vez era más grande el vacío que Laski dejó en mi corazón, imposible de llenar de ninguna otra manera.  Karlos al principio no quería, pero después de muchas lágrimas le convencí. Tardé cinco meses.

Lo que teníamos claro desde el principio, es que no ibamos a gastarnos ni un euro en comprar un perrito de raza con tantos como hay buscando un hogar. Así que empezamos la operación "búsqueda" por internet.

 

 


No sé porqué, pero yo iba buscando una copia de Laski pero en pequeñito. Blanquita, con cara de mimosa, y por supuesto, hembra.

El destino quiso que Karlos entrara en la página de vuestra protectora y viera a "Machín". Me llamó al trabajo para que lo viera, a ver qué me parecía. La verdad es que tenía cara de trasto y no se parecía en nada a Laski. Y además, era macho. Pero automáticamente le dije que sí, que adelante con él. Desde ese momento ya formaba parte de nuestra vida.

Contacté con Cristina, una de las voluntarias de la protectora y todo fue muy rápido. El trato fue exquisito, la verdad.  En cuanto se recuperó de la operación de la castración, me lo envió por MRW.

El día que llegaba me cogí vacaciones en el trabajo para recibirle, y que la primera cara que viera al  salir del transportín fuera la mía, la de su amatxu. Y así fue. Yo creo que no lo ha olvidado porque tiene conmigo una relación especial.


El pobre llegó asustadito, asustadito, y muy cansado, supongo que del estrés del viaje.

Al principio estaba muy nerviosa y preocupada porque no sabía cómo iba a ser el proceso de adaptación. No sabía nada de su vida  anterior, ni de sus costumbres. Pero todo fue estupendamente. Se adaptó super rápido. Estuvo unos días haciendo pis en casa y lloriqueando cuando se quedaba solo. Compramos unas alfombras de lavar en la lavadora y asunto arreglado. Tampoco ha sido muy destrozón. Los primeros días nos mordiqueó una silla  y le sacó un par de cuerdas a una  alfombra del salón. Nada más. Enseguida nos percatamos de que le gustaba morder cosas y le compramos unos huesos muy duros que lleva con él a todas partes.

Es muy cariñoso y obediente. Yo creo que sabe que ha tenido una nueva oportunidad y no para de agradecerlo. Aunque en realidad, los que le estamos agradecidos somos nosotros a él, por haber entrado en nuestra vida y llenarla de alegría.


Le encantan los niños, es algo instintivo en él. Es muy gracioso, juguetón y mimoso. Se lleva bien con todos los perritos del barrio aunque a veces es un poco "gallo". Y no sé que más decir. Ah! Si! que además es guapo (y no es pasión de amatxu ¿eh?).

 


Ahora se llama " LENNON " y ya hace casi dos años que está con nosotros. Experiencia 100% positiva. Recomendaría a todos aquellos que tienen claro que quieren tener un perro, que lo adopten. Que no tengan miedo. Son muy listos y aprenden muy rápido. Sólo hay que tener ganas de tenerlo y un poco de paciencia para educarlo; estar dispuesto a renunciar a algunas cosas y recibir a cambio su amor incondicional. Compensa. De verdad.

No voy a extenderme explicando lo que a nivel emocional te puede aportar un animal, porque todos lo sabemos. Es el mejor antidepresivo que existe; el mejor ejemplo de amor desinteresado y leal. Siempre te recibe con alegría, como si ése fuera el mejor momento del día para él y de alguna forma, te transmite su alegría y sobre todo armonía. Te facilita las relaciones personales, nosotros conocemos a muchísima gente gracias a él. Yo no concibo mi vida sin un peludo cerca.

Nada más. Pero no puedo irme sin agradecer a tod@s l@s voluntari@s su dedicación desinteresada, porque sin ella no sería posible que Lennon estuviera  en casa con nosotros. Siempre os estaremos agradecidos.

Un saludo.

Nuria y Karlos.